Nuestro cerebro consume el 20% de la energía que ingerimos a través de los alimentos y el 40% del oxígeno de nuestra respiración.

Una alimentación desequilibrada puede provocar alteraciones de ciertas funciones de nuestro cerebro como la memoria, el aprendizaje, la concentración o incluso nuestro estado de ánimo. Por este motivo es fundamental, en aquellas personas que desempeñan un trabajo intelectual, en niños y adolescentes estudiantes y en todos aquellos que quieren mantener su mente joven y activa, llevar una dieta sana y equilibrada para alimentar nuestro cerebro. Además de los neurotransmisores, fundamentales para el correcto funcionamiento de la actividad neuronal, nuestro cerebro precisa una buena nutrición. Una alimentación desequilibrada puede producir carencias de vitaminas y minerales que a su vez ocasionan apatía, irritabilidad, nerviosismo, falta de concentración, fallos de memoria e incluso depresión.


LOS HIDRATOS DE CARBONO

Entre los alimentos fundamentales para nutrir a nuestro cerebro destacan los hidratos de carbono, que tras la digestión se descomponen en moléculas más básicas, fundamentalmente glucosa, que es el alimento principal de nuestro cerebro. Los hidratos de carbono pueden ser simples (azucares refinados, dulces, golosinas) o complejos (cereales, pan, patatas, pasta y arroz). Teniendo en cuenta que la alimentación del cerebro depende de los niveles de glucosa en sangre (conocidos con el nombre de glucemia), ingerir hidratos de carbono complejos permite mantener un os niveles más estables, ya que la liberación de glucosa a la sangre se realiza de forma más paulatina que al ingerir azúcares simples.


Por todo ello, es importante realizar varias tomas de comida al día, 4 o 5, Y no dejar pasar entre ellas más de 3 o 4 horas para mantener unos niveles de glucemia estables. Para ello también es importante romper el ayuno nocturno con un desayuno completo y equilibrado, en el que no pueden faltar los hidratos de carbono, preferiblemente complejos. Una situación de hipoglucemia (niveles de glucosa en sangre bajos) continuada puede ocasionar irritabilidad, falta de memoria y de concentración, cansancio y mareos que pueden aparecer durante la mañana en aquellas personas que no desayunan de forma adecuada.


Los neurotransmisores

EI cerebro humano utiliza diferentes sustancias para que las neuronas se comuniquen entre si. Son los llamados neurotransmisores y los obtiene casi exclusivamente de la alimentción. Algunos de los precursores de estos neurotransmisores son la colina, utilizada para producir acetílcolina, un neurotransmisor fundamental para transmitir impulsos nerviosos a nuestros músculos. Se encuentra principalmente en las habichuelas, el hígado, la soja y los huevos. También es importante el ácido glutámico, que se ha asociado en diferentes estudios a funciones cerebrales como el aprendizaje y la memoria y que se encuentra en las harinas y las patatas. EI ácido aspártico (patatas, granos y germinados), la fenilalanina (huevos, carne, remolacha ... ), la tirosina (leche, pescado, aguacate), y el triptófano (plátano, piña, pescado, huevos ... ), son otros de los precursores esenciales para algunos de los neurotransmisores más importantes de nuestro cerebro.


Tónicos naturales


Existen varias sustancias naturales que han sido estudiadas como posibles aliados a la hora de mantener nuestra memoria en forma, un buen estado de concentración y aumentar nuestro rendimiento cerebral. Entre estas destacan las siguientes:


* Ginkgo biloba: Considerada como una de las mejores plantas para la memoria y la concentración al aumentar el nivel de flujo cerebral al cerebro. Contiene un tipo de flavonoides que parece tener mayor afinidad sobre el sistema nervioso central. Es útil para combatir el envejecimiento. Su consumo se aconseja en casos de estrés laboral, a los estudiantes, y durante la tercera edad.


* Lecitina: Al igual que el anterior, la lecitina es más eficaz para prevenir que para curar. Resulta muy beneficiosa en la primera fase de trastornos de la memoria y puede llegar a aumentar las capacidades mentales de personas cognitivamente saludables.


* Fosfatidilserina:Es un gran tónico cerebral. Se encuentra en la lecitina pero no abunda en alimentos corrientes. Mejora notablemente la actividad cognitiva y alivia los síntomas de depresión.


* Acetil L-camitina: Mejora el metabolismo energético en los centros energéticos del cerebro (mitocondrias) y reduce la generación intracelular de los radicales libres. También aumenta la comunicación entre los hemisferios cerebrales.


* Zumos verdes y te verde: Debido a su elevado número de enzimas y vitaminas, son muchos los zumos frescos que se pueden consumir para tonificar el cerebro. Son especialmente buenos los de algas (sobre todo espirulina, clorella y dulse), hojas de cebada, avena, remolacha en polvo, polen de abeja, lecitina y noni. Al ser un potente antioxidante y fuente rica de flavonoides, el té verde es también una bebida indicada para el mismo fin.


La vitamina B

A pesar de que todas las vitaminas juegan un papel fundamental en el correcto funcionamiento de nuestro organismo, las vitaminas del grupo B son sin duda las más importantes y las que más beneficios tienen cuando hablamos de nuestro cerebro. Especialmente destacables son los beneficios de las vitaminas B1, B6 Y B12.



En este sentido, la vitamina B1 (o Tiamina), es fundamental en el metabolismo de los hidratos de
carbono. Un excesivo consumo de hidratos de carbono simples puede reducir los niveles de esta vita-mina y provocando un deterioro en el metabolismo de los azúcares complejos necesario para la alimentación de nuestro cerebro. Su déficit puede producir irritabilidad, falta de concentración y memoria y puede ocasionar depresión. Se encuentra en la carne, la soja, el germen de trigo, el pescado, legumbres, cereales integrales y frutos secos.

Igualmente importante, la vitamina B6 (o Piridoxina) interviene en diferentes aspectos del metabolismo y en la fabricación de diferentes neurotransmisores, entre ellos la serotonina a partir del triptófano.

También es fundamental para la formación de las vainas de mielina de las neuronas, que son un aislamiento necesario para la correcta transmisión de los impulsos nerviosos. Su deficit puede ocasionar irritabilidad, nerviosismo, fatiga e incluso depresión. Se encuentra en los frutos secos, las vísceras, el pescado azul, quesos curados, frutos secos, cereales integrales, legumbre y levadura de cerveza.


Finalmente, la vitamina B12 (o Cianocobalamina) interviene en el buen funcionamiento del sistema nervioso y en la transmisión de los impulsos nerviosos. Su déficit puede producir neuropatía sensitiva, alteraciones del estado de ánimo e incluso depresión. Se encuentra en los productos de origen animal como la carne, las vísceras, el pescado azul, los huevos y el queso.


En forma y bien alimentado

Si hemos hablado de la importancia de los hidratos de carbono y de la vitaminas del grupo B para el correcto funcionamiento de las funciones cerebrales, no menos importantes son otros elementos, sin los cuales no todo funcionaria a la perfección.


Por ejemplo, cabe destacar los ácidos grasos esenciales, como el ácido Iinoleico y linolénico, que son fundamentales para el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso por su presencia abundante en las membranas de las neuronas. En este caso se consigue un aporte adecuado de los mismos con el consumo de aceite de semillas, frutos secos, germen de cereales, aguacate, cereales integrales, soja y germen de trigo.


Igual de importantes son los fofolípidos, una mezcla compleja de grasas, ácidos grasos esenciales, acido fosfórico, colina e inositol, que al igual que los ácidos grasos esenciales forman parte de las membranas de todas las células, incluyendo las neuronas. Estos se encuentran en las vísceras y la yema de huevo fundamentalmente.


Por último hay que destacar la importancia del hierro y del fósforo. El primero es fundamental para el correcto funcionamiento de las células nerviosas y para la fabricación de ciertos neurotransmisores. Su déficit se relaciona con menor capacidad de atención, pérdida de memoria y peor rendimiento escolar y laboral.


EI fósforo, por su parte, es imprescindible en el correcto funcionamiento del cerebro. Está presente en el fluido espinal que envuelve nuestro cerebro y la médula espinal en concentraciones superiores que en la sangre. Entre sus funciones se encuentran la activación de enzimas necesarias para el metabolismo de los hidratos de carbono, la activación de enzimas que controlan las membranas neuronales y en el metabolismo de los ácidos grasos. Junto a la Tiamina ayuda al proceso reparador de las neuronas para compensar el continuo desgaste de los impulsos nerviosos y favorecen el sueño.




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La diabetes es una enfermedad crónica en la que se produce una alteración del metabolismo de los azúcares debido a una carencia, parcial o total, de la hormona insulina o a una resistencia de las células del cuerpo a la acción de la insulina.


Las células metabolizan la glucosa para convertirla en una forma de energía útil: por ello el organismo necesita recibir glucosa (a través de los alimentos), absorberla (durante la digestión) para que circule en la sangre y se distribuya por todo el cuerpo, y que finalmente, de la sangre entre al interior de las células para que pueda ser utilizada. Esto último solo ocurre bajo los efectos de la insulina, una hormona secretada por el páncreas. Si esta es escasa o funciona mal, los azúcares se acumulan en la sangre, produciendo lo que se denomina hiperglucemia (niveles altos de glucosa en sangre).


Se calcula que en España entre el 3 y el 5% de la población es diabética, de los cuales la mayor parte (85%) sufren la llamada diabetes tipo II o del adulto (generalmente asociada a obesidad y sedentarismo así como a una resistencia de las células a la acción de la insulina), y en menor proporción (15%), la diabetes tipo I o infantil (generalmente debida a una falta parcial o total de producción de insulina por parte del páncreas). Existen otro tipo de diabetes, menos frecuentes, como la diabetes gestacional o subgrupos dentro de las tipo I y tipo II según su causa o características.


LOS SÍNTOMAS


Los principales síntomas que aparecen suelen ser la poliuria (diuresis o micción muy cuantiosa), polidipsia (sed persistente e incremento de ingesta de líquidos) y polifagia (incremento del apetito y de la ingesta de alimentos). Generalmente suele asociarse una pérdida de peso ligera-moderada a pesar del aumento de la ingesta de alimentos así como sensación de fatiga o cansancio. En ocasiones puede aparecer dolor abdominal, hormigueo en las extremidades, irritabilidad, nauseas y vómitos, alteraciones de la función eréctil en varones, perdida de la menstruación en mujeres, cambios en la agudeza visual y mal aliento. No obstante, en la diabetes ti-po II, estos síntomas son menos frecuentes, o aparecen de forma menos intensa que en la diabetes tipo I, siendo esta una de las causas por las que gran parte de los pacientes diabéticos tipo II no estén diagnosticados. Con todo, el diagnóstico se basa en los niveles altos de glucosa en sangre en ayunas, y debe ser realizado siempre por un médico.


A largo plazo, los niveles altos de glucemia afectan a múltiples órganos, produciendo alteraciones a nivel renal, de la circulación de pequeño y gran vaso ocasionando a su vez retinopatía y desarrollo de enfermedad coronaria así como elevando el riesgo de padecer enfermedades cerebrovasculares y alteraciones a nivel del hígado.






Causas más comunes


En la diabetes tipo I sueele existir cierta predisposición genética, aunque también puede ser secundaria a infecciones víricas que pueden desencadenar reacciones de autoinmunidad con destrucción de las células pancreáticas que secretan la insulina.




En la diabetes tipo II están implicados factores genéticos aunque actualmente se piensa que los factores más importantes en la aparición de una diabetes tipo 2 son, además de una posible resistencia a la insulina e intolerancia a la glucosa, el exceso de peso y la falta de ejercicio. De hecho, la obesidad abdominal se asocia con elevados niveles de ácidos grasos libres, los que podrían participar en la aparición de la resistencia a la insulina y en el daño a la célula beta-pancreática, productora de insulina. La actividad física mejora la administración de las reservas de azúcares del cuerpo y actúa de reguladora de las glucemias.






El tratamiento dietético


Los expertos en Nutrición remarcan la importancia que tiene una alimentación adecuada en la prevención de la diabetes mellitus. Así mismo insisten en la necesidad realizar educación diabetológica y nutricional monitorizada e individualizada.


EI cuidado de la alimentación de la persona con diabetes forma parte de su tratamiento, por lo tanto no se puede hablar de tipos de alimentos y cantidades sin hablar también de actividad física, horarios habituales, medicación que toma, la existencia de otros factores de riesgo cardiovascular como la hipertensión o la hipercolesterolemia.


En general, los puntos más importantes a tener en cuenta son los siguientes:


• La dieta debe ser individualizada, variada y equilibrada.
• Fraccionar la ingesta en 5-6 tomas al día, de poca-moderada cantidad.
• Deben seguirse horarios regulares de las comidas.
• La dieta debe complementarse con una pauta de actividad física moderada.
• Debe ser rica en fibra ya que regula de los niveles de glucosa en sangre.
• Debe ser pobre en grasas saturadas y colesterol.
• Se recomienda sustituir el azúcar o la miel por edulcorantes no nutritivos tales como la sacarina, el ciclamato, el aspartamo y el sorbitol.



Pilares básicos del tratamiento y la prevención


Llevar a cabo una dieta equilibrada (Ia conocida dieta mediterránea), es un aspecto fundamental tanto para la prevención como para el paciente diabético, ya que colabora en la regulación de los niveles de azúcar en la sangre y previene posibles complicaciones a corto plazo. Así mismo, se recomienda la práctica regular de ejercicio físico ya que mejora los niveles de colesterol, la circulación periférica, permite controlar el peso,
la regulación de la tensión arterial así como mejorar el metabolismo de los azúcares, permitiendo una aprovechamiento más eficaz de estos por los músculos. Caminar entre 1 y 2 horas al día es suficiente para notar estos efectos.


En las personas diabéticas es fundamental controlar el resto de factores de riesgo cardiovascular para prevenir la aparición de enfermedad coronaria y cerebrovascular:


• Control estricto de las cifras de ténsion arterial.
• Control de peso. Evitar la obesidad y sobrepeso.
• Control estricto de los niveles de lípidos en sangre (colesterol y trigli-céridos)
• Abandono del tabaco y el alcohol.
• Evitar el sedentarismo, realizar actividad física moderada diaria.




¿Que alimentos se aconsejan y cuáles no?




Los alimentos aconsejados son los siguientes:


• Leche y lácteos:
Leche semidesnatada o desnatada, pero en especial, se recomienda consumir con mayor frecuencia derivados lácteos poco grasos y no azucarados.


• Carnes, pescado, huevos y derivados:
Preferiblemente consumir carnes poco grasas, como las carnes blancas (pavo, pollo o conejo).


• Cereales y patatas:
Combinar con verduras y otros alimentos ricos en fibra para mejorar el control de glucemia.


• Legumbres:
Combinar con verduras y otros alimentos ricos en fibra' para mejorar el control de glucemia.


• Verduras y hortalizas:
Todas, incluirlas en la mayoría de tomas.


• Bebidas:
 Agua, caldos desgrasados, infusiones, zumos naturales y licuados de frutas sin azucarar.


• Grasas:
 Aceites de oliva y semillas (girasol, maíz, soja), mantequilla y margarinas vegetales y frutos secos.


En cambio, hay que vigilar especialmente el consumo de los siguientes alimentos:


• Leche y lacteos:
Limitar los más grasos y evitar todos aquellos azucarados.


• Carnes y pescados:
 Productos de charcutería y vísceras, pescados en conserva, salazón o ahumados.


• Cereales:
Galletas, pasteles y bollería industrial en general .


• Legumbres:
 Evitar la preparación con embutidos grasos como tocino o chorizo.


• Frutas:
Fruta en almibar, confitadas o escarchadas.


• Bebidas:
 Zumos y refrescos azucarados, bebidas alcohólicas.


Grasas:
 Nata, manteca, tocino y sebos.


• Otros:
Chocolate, miel y mermeladas convencionales, gelatinas de frutas azucaradas.


• Edulcorantes:
Evitar el azúcar comun o la sacarosa.


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Uno de los componentes principales de la hemoglobina es el hierro, que a su vez es el responsable de dar el color rojo a nuestra sangre.


La sangre está constituida, entre otros elementos, por los glóbulos rojos o hematíes, que contienen hemoglobina, una sustancia que tiene la capacidad de fijar oxígeno y permitir su transporte desde los pulmones al resto del organismo. Los glóbulos rojos se originan en la médula ósea, a partir de las llamadas células madre, y que en condiciones normales es capaz de sustituir aproximadamente el 1 % de nuestros glóbulos rojos diariamente. La vida media de los hematíes es de entre 90 y 120 días, en función de factores diversos como la alimentación, la edad o las enfermedades que podamos sufrir.


LA ANEMIA
Como norma general, hablamos de anemia cuando los niveles de hemoglobina disminuyen en la sangre. En estos casos, el menor aporte de oxígeno a nuestros tejidos será el responsable de la aparición de los síntomas de la anemia, ya que el oxígeno es un elemento fundamental para todas las reacciones bioquímicas que se originan en nuestros tejidos. Así las cosas, los síntomas que pueden aparecer en la anemia son muy variables, dependiendo del tipo y grado de anemia, pero entre los más frecuentes podemos enumerar los siguientes:


• Cansancio y debilidad.
Palidez de piel y mucosas.
Mareos.
Dolores de cabeza.
Palpitaciones.
• Sensación de falta de aire
al realizar actividades que previamente se realizaban con normalidad.
Alteraciones de la menstruación.
Irritabilidad.
Pigmentación amarillenta de piel y mucosas, muy frecuente en las anemias con elevada destrucción de hematíes.


En cualquier caso, hay que tener en cuenta que estos son sólo algunos de los síntomas que pueden aparecer en caso de anemia y que su intensidad dependerá de muchos otros factores. Por lo tanto, siempre debe ser el médico, a través de unos análisis, el que determine si sufrimos anemia y en que grado.




El médico es fundamental

El diagnóstico y tratamiento inicial de las anemias debe ser realizado siempre por un médico, que las detectara normalmente a partir de la realización de un análisis de sangre, ya sea rutinario o porque se sospecha que los síntomas que pueda tener el paciente se corresponden con una anemia. Es importante que sea un profesional de la medicina quien determine los pasos a seguir ya que en muchos casos no bastará con un mayor aporte de hierro y vitaminas para la curación, ya que debe diagnosticarse el mecanismo subyacente de la anemia y corregirlo, algo que no siempre es sencillo y que puede requerir la realización de más pruebas diagnósticas.


En aquellas anemias cuyo origen sea un déficit nutricional de hierro, vitamina B12 o ácido fólico, la correcta alimentación y unos buenos hábitos nutricionales serán fundamentales para su corrección y prevención de futuros episodios. Sera el médico quien nos oriente sobre la mejor forma de superar y prevenir en el futuro la situación.



Algunos alimentos que pueden ayudar a superar una anemia


En aquellas anemias cuyo origen es nutricional podemos llevar a cabo una serie de modificaciones en nuestra dieta que nos darán un mayor aporte de ácido fólico. Para ello debemos enriquecer nuestra dieta con:

Verduras, especialmente importantes son los vegetales de hojas verdes, como las espinacas, coles, endibias, acelgas, esparragos o brócoli.
Legumbres, como por ejemplo judías secas, garbanzos, lentejas y habas.
Cereales, como el trigo, el arroz y el maíz. En este sentido, lograremos un mayor aporte de ácido fólico si son cereales integrales.
Frutas, como los cítricos (naranjas y limones), platanos y melones.
Carnes. Es especialmente rico en ácido fólico el hígado, sobre todo de pollo y de ternera.
Frutos secos. Casi todos son ricos en hierro, pero los maníes o los cacahuetes estan especialmente indicados.
Patatas. Muy fáciles de incorporar a la dieta y muy ricas en vitamina B12.


La fruta y la verdura hay que tomarla fresca para que no pierdan sus propiedades.Aunque los productos congelados no disminuyen la calidad de los nutrientes, es aconsejable que los alimentos estén poco procesados. Los zumos hay que tomarlos recien exprimidos, ya que a los 20 minutos pierden parte de sus vitaminas. La cocción de las verduras tambien altera sus propiedades nutricionales, por lo que siempre que sea posible, es aconsejable consumirlas crudas.


Diferentes tipos de anemia

Las anemias, en función de la causa que las origine, se clasifican en varios grupos, cada uno de los cuales con un tratamiento recomendado específico.


ANEMIAS HIPO-PROLIFERATIVAS:

Son las más frecuentes y se deben a una disminución en la formación de glóbulos rojos. En este grupo encontramos, por ejemplo, la anemia ferropénica, causada por una disminución de las reservas de hierro en el organismo; la anemia de las enfermedades crónicas, asociada a situaciones de inflamación aguda o crónica; la anemia de la insuficiencia renal, provocada por un mal funcionamiento de los riñones; y la anemia de los estados hipometabólicos, causada por estados carenciales, malnutri-ción proteica ...

HEMOGLOBINOPATIAS:

En este caso encontramos una afectación en la estructura, la función o la producción de hemoglobina. Suelen ser anemias hereditarias. Entre ellas encontramos la anemia falciforme o drepanocitosis, la metahemoglobinemia, la persistencia hereditaria de hemoglobina fetal y las talasemias.


ANEMIAS MEGALOBLÁSTICAS:

Se deben a una alteración de la síntesis de ADN por lo que las células más afectadas son aquellas con un recambio más elevado: las células sanguíneas y las del epitelio intestinal. La mayoría se deben a un déficit de vitamina B12, ácido fólico o de ambos, que son fundamentales para la división celular.

ANEMIAS HEMOLITICAS Y POR PERDIDA DE SANGRE:

Se deben a una pérdida de hematíes por una hemorragia o bien a la destrucción prematura de los hematíes.

SINDROMES DE HIPOFUNCION MEDULAR: 

En estos casos no solo encontramos anemia sino una disminución del nivel de todas las células que se originan en la medula ósea glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. Se debe a una disminución de las células precursoras de las células sanguíneas en la médula ósea y a una disminución de la formación de ceéulas sanguíneas.

La importancia de la nutrición


Cuando la anemia está provocada por un bajo aporte de hierro en la dieta el tratamiento dietético es complementario al tratamiento farmacológico y está orientado a incluir en la alimentación diaria alimentos ricos en hierro de fácil absorción y otros alimentos, que por su composición nutricional favorecen la absorción tanto del hierro aportado a través de los alimentos como del hierro administrado farmacológicamente.

La absorción de hierro depende de la forma química en la que se encuentre este mineral en los alimentos. Así, el hierro contenido en los alimentos de origen animal (carne, hígado, pescados y yema de huevo) es hierro hemo y se absorbe mejor que el hierro no hemo, aportado por los vegetales. Además, hay nutrientes que favorecen la absorción de hierro de los alimentos como la vitamina C y las proteínas, entre otros, y otros que interfieren en ella, como el café, el té o las espinacas entre otros.

Cuando el problema es un bajo aporte de vitamina B12 debemos tener en cuenta que esta se encuentra principalmente en alimentos de origen animal, por lo que las dietas vegetarianas estrictas pueden ser deficitarias en esta vitamina. Se encuentra principalmente en los huevos, la carne de res y de aves, mariscos, leche y sus derivados, por lo que una dieta sana y equilibrada no debe presentar déficit de vitamina B12.

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Tarde o temprano las mujeres pasan por esta etapa que, a pesar de ser un momento clave de la evolución física, no debe suponer necesariamente un cambio drástico en el estilo de vida.

La menopausia es una situación fisiológica en la vida de la mujer en la que se pone fin a su etapa reproductiva. Este momento suele llegar entre los 45 y los 55 años de edad, cuando el cuerpo produce menos estrógenos y progesterona y los ovarios dejan de ovular, desapareciendo paulatinamente las menstruaciones. Hay ocasiones en que esto se produce de forma brusca, como en las intervenciones quirúrgicas en las que se extirpan los ovarios, en cuyo caso los síntomas derivados del cambio hormonal pueden ser más severos, dado que no se produce un descenso hormonal gradual, pero la cuestión es que la menopausia es un proceso natural, por lo que no necesita tratamiento habitualmente, excepto en casos en los que los síntomas sean muy importantes o en casos de menopausia precoz o inducida (tras intervenciones quirúrgicas, trabamientos oncológicos, etc.)


LOS SINTOMAS
Los síntomas que aparecen en la menopausia son en gran medida debidos a la disminución de los niveles de estrógeno y progesterona en el cuerpo. Fundamentalmente se podrían resumir en sofocos y enrojecimiento de la piel, sudoración nocturna, insomnio, alteraciones del estado de ánimo, sequedad vaginal, disminución de la libido, infecciones vaginales y de las vías urinarias y en algunos casos incontinencia.


Además, a estos síntomas hay que añadir los efectos que produce este déficit hormonal a largo plazo, tales como pérdida de masa ósea y osteoporosis, aumento de los niveles de colesterol y las cifras de tensión arterial, aumento del riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y aumento de peso.


Por todo ello es fundamental adquirir unos buenos hábitos alimenticios así como realizar ejercicio físico para paliar estos efectos.

Una dieta saludable y la práctica de ejercicio regular pueden ayudar a mantener el peso, aumentar la masa muscular y disminuir la grasa corporal, así como a luchar activamente contra la osteoporosis.



El calcio es fundamental

La disminución de los niveles de estrógenos produce una perdida ósea importante en las mujeres, que puede conducir en ocasiones a osteoporosis, una enfermedad en la que los huesos se debilitan y son más propensos a las fracturas y aplastamientos. Además de realizar ejercicio físico a diario, una dieta rica en calcio y derivados puede ayudar a prevenirla. Se recomienda un consumo en torno a los 1200 mg de calcio al día para mujeres mayores de 50 años. No obstante, mantener un buen consumo de calcio desde la juventud también puede contribuir a prevenir la osteoporosis en la menopausia por lo que es recomendable un buen aporte de calcio y derivados desde la infancia.


Entre los alimentos ricos en calcio se encuentran la leche y derivados como el yogur o el queso, las verduras de hojas verdes, el pescado azul, los cereales integrales, las legumbres y los frutos secos.


Es importante seguir un control con un médico especialista para determinar la pérdida de masa ósea, la dieta a seguir y el momento de asociar medicación si fuera necesario.


Es frecuente que las mujeres suban de peso durante la menopausia, incluso sin aumentar su ingesta incluso aunque nunca hubieran tenido problemas de peso. Principalmente se debe a una disminución del metabolismo, es decir, a un menor requerimiento de energía para mantener el organismo en estado basal. La disminución de la actividad física también juega un papel importante dado que con la edad aumenta el sedentarismo.




Mantenerse en buena forma

Evitar el aumento de peso:
Para evitar el aumento de peso es fundamental realizar ejercicio físico y mantener una dieta equilibrada, baja en grasas saturadas, disminuir el aporte calórico y aumentar el consumo de frutas, verduras, legumbres y fibra.



Cuidar el corazón:
La disminución de los niveles de estrógenos aumenta progresivamente el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares. Para disminuir este riesgo es importante realizar ejercicio de forma regular, mantener un peso saludable, dejar de fumar y mantener una dieta equilibrada baja en grasas saturadas.


Vigilar la tensión:
Para el control de la tensión arterial, que suele elevarse también en la menopausia debe realizarse ejercicio regular y disminuir el aporte de sal en las comidas. No obstante es fundamental el control de estos factores de riesgo por parte de un médico que será quien debe indicar cuando es necesario introducir medicación.


Cuidar la dieta:
Algunos cambios en la dieta pueden contribuir a paliar síntomas que aparecen durante la menopausia. Disminuir el consumo de cafeína y alcohol puede ayudar a mejorar síntomas anímicos como la ansiedad y la depresión. Un aporte de fitoestrogenos, conocidos como isoflavonas y lignanos pueden mejorar los sofocos, el insomnio, la irritabilidad y los cambios de humor así como la sequedad vaginal.




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Las vitaminas son sustancias orgánicas que se encuentran en los alimentos y son imprescindibles en los procesos metabólicos que tienen lugar en la nutrición de los seres vivos.


Al contrario de lo que se cree, las vitaminas no aportan ningún tipo de energía a nuestro organismo, pero sin ellas el cuerpo humano no puede aprovechar los elementos energéticos subministrados por la alimentación. Las vitaminas deben aportarse mediante los alimentos ya que en su mayoría no puede fabricarlas el cuerpo humano. Aun así, hay varias excepciones a esta norma, como el caso de la vitamina D que puede producirse en la piel con la exposición solar y las vitaminas K, B1, B12 Y acido fólico, que se fabrican en pequeñas cantidades en el intestino gracias a la flora bacteriana.


LA DlETA ES LA CLAVE


 Seguir una dieta sana y equilibrada es fundamental para que no aparezcan estados carenciales de vitaminas, ni su efecto contrario, que es la hipervitaminosis. Por este motivo, y como norma general, no deberían ser necesarios los aportes suplementarios. Aun así, en estados especiales en los que aumenta el consumo de vitaminas, como el embarazo, la lactancia, la infancia o la vejez, pueden ser recomendables cantidades extras de vitaminas, aunque siempre hay que hacerlo bajo prescripción médica.


En cuanto a sus efectos beneficiosos, en los últimos años se han realizado numerosos estudios que parecen indicar que las vitaminas A, E y C podrían jugar un papel fundamental frente a la prevención de enfermedades como el Alzheimer, la enfermedad de Parkinson o la degeneración macular del centro de la retina que afecta a la vista, especialmente en el caso de personas mayores.



A tener en cuenta


Dos grandes grupos










Existen dos grandes grupos de vitaminas, que se clasifican en función de los alimentos en los que se
encuentran y la capacidad de disolverse en ellos.


Las vitaminas Iiposolubles, A, D, E y K, son aquellas que se disuelven en grasas y aceites. Se almacenan en el hígado y tejido adiposo. Si se consumen en exceso (es decir, más de 10 veces la cantidad diaria recomendada), pueden resultar tóxicas. De ahí la especial importancia de evitar los suplementos vitamínicos sin prescripción médica.


Por otra parte, las vitaminas hidrosolubles, C, H y complejo B, son aquellas que se disuelven en agua. Por este motivo, muchos alimentos ricos en estas vitaminas no nos aportan la misma cantidad que contenían inicialmente tras su cocción.


Por otra parte, las vitaminas hidrosolubles no se almacenan en el cuerpo, a diferencia de las liposolubles, por lo que su aporte debe ser practicamente a diario. EI exceso de vitaminas hidrosolubles se excreta por la orina por lo que no tiene efecto tóxico por elevada que sea su ingesta.






Alimentos indispensables para recibir un aporte de vitaminas adecuado








Aparte del adecuado aporte de proteínas, hidratos de carbono y otros elementos esenciales para el funcionamiento de nuestro organismo, los alimentos que consumamos día a día deben contener las vitaminas necesarias para que no necesitemos un aporte adicional de las mismas. En grandes grupos, estos alimentos son:



Cereales y legumbres: Aportan vitaminas tanto liposolubles como hidrosolubles y deben constituir uno de los pilares fundamentales de una alimentación sana y equilibrada.


Fruta: Variada y sin pelar. Es rica principalmente en vitaminas hidrosolubles.


Verdura: Aporta vitaminas hidrosolubles principalmente, sobre todo si la consumimos cruda, ya que su cocción reduce sustancialmente la cantidad de vitaminas hidrosolubles aportadas, que quedan disueltas en el agua de preparación. Algunas verduras también son una buena fuente de vitaminas liposolubles.


Huevos; leche y derivados: Aportan gran cantidad de vitaminas, principalmente liposolubles, siendo un aporte fundamental para un correcto metabolismo del calcio en nuestro organismo. Fundamentales en una dieta equilibrada así como en dietas vegetarianas que pueden resultar deficitarias en vitaminas así como ,en periodos especiales como la infancia, el embarazo o la lactancia.


Aceites y frutos secos: Son la principal fuente de. vitaminas liposolubles, pero hay que consumirlos con moderación por su alto contenido calórico.


Pescado azul: Rico en vitaminas liposolubles así como en hidrosolubles, resulta una saludable fuente de vitaminas y ácidos grasos poliinsaturados.


Carne roja y vísceras: Contienen gran cantidad de vitaminas principalmente liposolubles aunque hay que consumirlos con moderación por su alto contenido en colesterol y grasas saturadas.




Las vitaminas más importantes






La vitamina A esta especialmente presente en las vísceras animales, la zanahoria, las espinacas, el perejil, la mantequilla, los boniatos, el aceite de soja, el atún, el queso y los huevos. Su función principal es la protección de la pieL y participa.en el correcto funcionamiento deLla retina así como en la elaboración de enzimas, hormonas sexuales y suprarrenales. Su deficit produce ceguera nocturna, sequedad de ojos y piel y afección de mucosas.


La vitamina D la encontramos en el pescado azul, los quesos grasos, la margarina, los champiñones, los huevos y los productos lácteos. Se forma en la piel tras la exposición solar, por lo que en países soleados no es necesario el aporte alimentario de esta vitamina. Su déficit puede producir descalcificación de los huesos, caries dental y raquitismo.


La vitamina E tiene un papel fundamental como antioxidante y para la reproducción de algunos animales. Su déficit puede producir anemia, degeneración muscular y alteraciones en la reproducción. Está presente en el aceite de oliva, soja, girasol y maíz, frutos secos como avellanas, almendras, cacahuetes y nueces, frutas como el coco, germen de trigo y de mafz o en la soja germinada.


La vitamina K garantiza el funcionamiento de la coagulación sanguínea. Se sintetiza en parte por la flora intestinal, por lo que la administración prolongada de antibióticos puede producir un déficit relativo de esta vitamina por destrucción de la flora bacteriana, y su déficit puede provocar hemorragias nasales y del tracto digestivo.


La vitamina C garantiza el transporte de oxígeno y la absorción de hierro y ácido fólico, entre otros. Además, tiene un papel fundamental en la desintoxicación hepática. Los alimentos más ricos en vitamina C son las frutas como el kivi, la guayaba, la grosella negra, el caqui, el limón, las fresas o la naranja y verduras como el pimiento rojo, el perejil, las espinacas, la col de Brucelas y la coliflor.


La vitamina H interviene en el metabolismo de los carbohidratos,y las grasas para conseguir glucosa. En parte se produce por la flora intestinal y también está presente en los frutos secos, las frutas, la leche y la levadura de cerveza, por lo que su déficit es extremadamente raro en nuestro medio.

 


Estas vitaminas son esenciales para el desarrollo de las funciones metabólicas de nuestro organismo. Las más importantes de todas las vitaminas del grupo B son las siguientes:


B1, presente en cereales y granos integrales, que interviene en el metabolismo de los hidratos de carbona para obtener glucosa, que es el alimento principal de las células.

B2, que participa en los procesos de respiración celular, desintoxicación hepática y el mantenimiento de la mielina que recubre los nervios, entre otras. Se encuentra en las vísceras animales, levadura de cerveza, quesos grasos, coco, champiñones, huevos y lentejas, entre otros.

B3, presente en la yema de huevo y en los cereales integrales, que interviene en el metabolismo celular de los hidratos de carbono y las grasas.

B5, que participa en las mismas funciones que la anterior y que la podemos encontrar en las vísceras, la yema de huevo, la levadura de cerveza y los cereales integrales.

B6, fundamental en el metabolismo de las proteínas y presente en la mayoría de alimentos vegetales y animales, especialmente el pescado azul, las lentejas, los garbanzos, el pollo, la ternera y los plátanos.

B12, que interviene en la reparación de los tejidos, el
crecimiento y desarrollo corporal y la formación de los glóbulos rojos. Se encuentra en los alimentos de origen animal y puede almacenarse en el hígado, por lo que no precisa obligatoriamente de un aporte diario, aunque en estados especiales como el embarazo y la lactancia sus requerimientos pueden aumentar.



Fuente: Cocina Sana y Natural
Dra. Marta Diáz, Médico especializada en cardiología




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La litiasis, o formación de cálculos en el aparato urinario, es una enfermedad común y por lo general, crónica. Su inicio suele ser entre los 30 y 60 años, más frecuentemente en varones.

Los cólicos suelen aparecer en los meses de calor (junio a septiembre) y en personas con actividades profesionales sedentarias o expuestas al calor. Los cálculos, en cambio, se pueden formar cuando la orina contiene una gran cantidad de ciertas sustancias, las cuales pueden precipitar formando pequeños cristales que posteriormente se convierten en cálculos. El mayor factor de riesgo para los cálculos renales es la deshidratación. Al disminuir la cantidad de orina, disminuye la cantidad de agua de la misma, pero no de soluto. Las sustancias que eliminamos por la orina son las mismas, pero hay menos agua para disolverlas, siendo mas fácil la formación de cristales.

Los cálculos renales suelen formarse a nivel del riñón y posteriormente descienden por las vías urinarias (uréteres) hasta la vejiga urinaria. Pueden no provocar síntomas hasta que no comienzan este descenso, ya que es el momento en el que se puede bloquear el paso de la orina si el cálculo es suficientemente grande. Esto ocasiona hinchazón del riñón o los riñones, provocando dolor intenso.

El dolor puede iniciarse a nivel de la zona inferior del abdomen, irradiando a la zona inguinal o a los genitales, aunque en ocasiones, el dolor también irradia a la zona lumbar. En la mayoría de casos, se acompaña de nauseas, vómitos, fiebre y escalofríos. La orina puede cambiar de color, siendo más oscura o presentar restos de sangre. Los días antes del cólico pueden aparecer otros síntomas más leves, como sensación de ganas de orinar persistentes o escozor al orinar.


A TENER EN CUENTA


De varios tipos



Algunos tipos de cálculos tienden a darse en familias, aunque la mayor parte de los casos son de origen indeterminado. Hay varios tipos de cálculos según su composición química. Entre los más frecuentes se encuentran los de calcio, que son los más comunes y que ocurren con mayor
frecuencia en los hombres y aparecen generalmente entre los 20 y 30 años de edad. Suelen ser recurrentes. También hay cálculos de cistina, que pueden formarse en personas con cistinuria (aumento patológico de las concentraciones de cistina en orina). Este es un trastorno que se da en familias y afecta tanto a hombres como a mujeres. Por su parte, los cálculos de estruvita se encuentran principalmente en mujeres y suelen asociarse a infecciones urinarias. Estos cálculos pueden crecer mucho y obstruir el riñón, los uréteres 0 la vejiga. Finalmente, existen los cálculos de ácido úrico, que también son más comunes en los hombres que en las mujeres y pueden asociarse a la gota o a tratamientos con quimioterapia.


El tratamiento de los cálculos:



A pesar de que el tratamiento médico, farmacológico y dietético difieren en función del tipo de cálculo (oxalato cálcico, fosfato cálcico, ácido úrico, estruvita, cistina, etc.), como medidas generales se recomienda:

• Aumentar la ingesta de líquidos:
Beber entre dos y tres litros de líquidos al día. Al menos la mitad del líquido ingerido debe ser agua, pero también se pueden tomar infusiones, zumos, caldos, etc.

• No abusar de la sal:
Es recomendable controlar la ingesta de sodio en todos los casos de litiasis, particularmente en aquellos que cursan con hipercalciuria (niveles altos de calcio en la orina).

• Proteínas:
Se sabe que una dieta elevada en proteínas incrementa el riesgo de formación de cálculos al aumentar los niveles urinarios de sus constituyentes.

• limitar los azucares de absorción rápida (azúcar común, mermeladas, miel, productos de pastelería y confitería, zumos azucarados, etc.) ya que favorecen el incremento de la cantidad de calcio en la orina al disminuir su reabsorción a nivel renal.

• Evitar el alcohol:
Las bebidas alcohólicas son generalmente ricas en calcio, oxalato y guanosina (que se metaboliza a acido úrico). Asimismo, son altamente energéticas. Existe una relación lineal entre el consumo de alcohol y la elevación de ácido úrico tanto en sangre como en orina. El alcohol incrementa también los niveles de calcio, fosfato y magnesio en la orina.

• Controlar el peso y realizar ejercicio físico.

•Evitar perdidas excesivas de líquidos:
ejercicio físico intenso, situaciones de calor extremo, etc.



Controlar unos cálculos...



En función del tipo de cálculo es necesario aplicar unas recomendaciones u otras para ayudar a su tratamiento. En el caso de los cálculos de oxalato cálcico, las recomendaciones generales serán:

• Beber 2,5 Iitros de agua al día.
• Tomar zumos cítricos, ya que evitan la formación de la sal de oxalato cálcico.
Limitar la leche a 2 vasos por día.
Limitar el café y té a 2 tazas por día ya que incrementan la excreción de acido urico y contienen oxalato.
Evitar bebidas azucaradas y las bebidas alcohólicas.
Mantener el calcio en la dieta (evitando la leche y derivados) ya que aumenta la absorción
de oxalato en el intestino, aumenta el riesgo de osteoporosis y disminuye también el aporte de fósforo.
Restringir el aporte de proteínas , limitando sobretodo el consumo de carnes rojas.
Restringir fuentes de oxalato como las hortalizas de hoja verde, las zanahorias, remolacha, higos, vísceras, marisco y chocolate ...

Por otra parte, en el caso de cálculos de fosfato cálcico, las recomendaciones son:

• Beber 2,5 litros de Iíquido al día.
• Tomar zumo de uva y manzana.
Limitar café y té a 2 tazas al día.
Limitar la leche a 2 vasos al día.
Evitar zumos cítricos, bebidas azucaradas y bebidas alcohólicas.
Seguir una dieta variada, evitando las dietas vegetarianas estrictas.
Restringir el aporte de proteínas, limitando sobretodo el consumo de carnes rojas.
Restringir fosfatos en caso de hiperfosfaturia (fosfato aumentado en orina) presentes en los quesos, legumbres, frutos secos, cacao e hígado.

Todo ello, claro está, siguiendo siempre las pautas que nos marque el médico, y que pueden variar en función de otros factores de salud personal.

... y mantener a raya otros


Aunque en líneas generales, el tratamiento de los dife-rentes cálculos tiene puntos en común, cada uno tiene sus particularidades, como acabamos de ver. En el caso de los cálculos de acido úrico, estas recomendaciones serían:

• Beber 2,5 litros de líquidos al día.
Tomar zumos cítricos diluidos, infusiones, te suave y zumo de manzana.
Evitar las bebidas azucaradas y bebidas alcohólicas, en especial la
cerveza, incluyendo la cerveza sin alcohol.
Reducir el consumo de alimentos como las vísceras, carnes, pescados azules y marisco.
Limitar la ingesta de legumbres, que tienen un contenido moderado en purinas
Limitar el consumo de espinacas, espárragos, coliflor, puerros, setas y champiñones, rábanos.

Por último, aquellas personas que sufran cálculos de cistina, deberían seguir estas pautas, siempre bajo supervisión médica:

• Beber al menos 3 litros de líquidos al día.
Consumir zumos de cítricos y zumo de manzana.
Evitar las bebidas azucaradas y bebidas alcohólicas.
Limitar el consumo de café y té a 2 tazas al día.
Restringir el contenido proteico de la dieta, limitando el consumo de carne, pescado, huevos y sus derivados, queso, frutos secos y legumbres.
Seguir una dieta variada rica en frutas (especialmente cítricos), verduras, ensaladas, cereales y patatas
Limitar la cantidad de sal de la dieta.


Fuente: Cocina Sna y Natural

Dra. Marta Díaz Médico especializada eb cardiología.

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Tras una época en la que las comidas copiosas han tomado el protagonismo de nuestra dieta, son muchas las personas que empiezan a preocuparse por cómo les sentará el bañador o el bikini cuando llegue el verano dentro de unos meses y recurren a las dietas llamadas "milagro" para lograr una figura bonita de forma rápida. Pero de lo que no son conscientes es del doble rasero de estas dietas.

Cada año, tras las fechas navideñas, se difunden en televisión o a través de revistas de moda y alimentación decenas de "dietas milagro" que promueven una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo, en vistas a la llegada del buen tiempo y del verano, cuando todo el mundo desea ir a la playa luciendo figura con el bikini o el bañador. Se trata de la llamada clásicamente "operación bikini". Pero en realidad, estas dietas, generalmente no supervisadas por especialitas en nutrición, inducen a una restricción severa de la energía ingerida y conducen a déficit de vitaminas y minerales y alteraciones del metabolismo.

Ante la disminución de la ingesta de los nutrientes esenciales, el cuerpo responde destruyendo proteínas como fuente alternativa de energía. La gran parte del peso que se pierde inicialmente con estas dietas se corresponde a masa muscular y al agua que esta contiene. En ocasiones estas dietas se acompañan del consumo de diuréticos para eliminar mas líquidos.

EL EFECTO REBOTE
Por otro lado este tipo de régimenes se caracterizan por tener un efecto "rebote" o "yoyo" por lo que se recupera rápidamente el peso perdido. Este mecanismo se produce al aumentar el rendimiento del metabolismo corporal, con un mayor ahorro energético y aumento del apetito, que se desencadena como mecanismo de defensa ante la menor ingesta de alimentos. Este proceso conduce a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer de forma habitual.

Este peso recuperado se debe fundamentalmente a formación de tejido graso, de modo que el final resulta que habremos obtenido el resultado exactamente contrario al que estábamos buscando cuando decidimos comenzar a realizar la dieta.


Principales tipos de dietas milagro:


Se pueden distinguir tres tipos de dietas milagros: en primer lugar están las dietas hipocalóricas desequilibradas, que suelen ser muy restrictivas en cuanto a ingesta de energía, monótonas y con importantes déficit de nutrientes, sobre todo si se prolongan en el tiempo. Favorecen especialmente el efecto rebote con un aumento rápido de peso y de grasa corporal y pérdida de masa muscular.Entre las dietas más conocidas de este tipo se encuentran la dieta de la clínica Mayo, la dieta "toma la mitad", la dieta Gourmet, la dieta Cero o la de la Alcachofa.

Otras dietas son las disociativas, que se basan en la teoría que el aumento de peso que producen los alimentos no se produce por sí mismos sino al combinarlos entre ellos. Esta teoría carece de fundamento científico .. Entre las dietas mas conocidas de este tipo se encuentran: dieta disociada de Hay, dieta de Shelton, dieta de Montignac o dieta Hollywood.

Por último, encontramos las dietas excluyentes, que se basan en eliminar de la dieta algún nutriente concreto. Pueden ser muy nocivas para la salud, produciendo alteraciones severas en el metabolismo. Para más información acerca de dietas potencialmente perjudiciales para
la salud consultar la pagina web del ministerio de sanidad y consumo,
www.aesan.msc.es


Lo que hay que tener en cuenta



A la hora de ponerse a dieta hay algunas cosas que deben tenerse en cuenta para asegurarse de que se obtiene el resultado que se iba buscando y que, a su vez, ayudaran a sobrellevar mejor la siempre tediosa tarea de renunciar a algunos pequeños placeres:

• Para perder peso no es suficiente llevar una dieta sana y equilibrada. Debes realizar también ejercicio, especial mente aeróbico, que aumenta el consumo de grasas, fortalece huesos y músculos y mejora la salud cardiovascular.

• Sirve raciones pequeñas o medianas de cada plato, sobre todo de los que aporten más calorías, pudiendo aumentar la cantidad si se trata de fruta o verdura.

• No piques entre horas, ya que lograrás el efecto contrario al que estás buscando y no tendrás hambre a la hora de comer.

• Realiza correctamente 5 comidas al día, sin saltarte ninguna aunque no tengas mucha hambre. Así evitarás comer demasiado en la siguiente comida o caer en la tentación de picar entre horas.

• Bebe agua abundante. Es un hábito saludable y aumenta la sensación de saciedad, de modo que te evitarás tener la sensación de que estás pasando hambre a causa de la dieta.

Fuente: Cocina Sana y Natural
Dra. Marta Díaz Médico especialista en cardiología.

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Aunque siempre es recomendable seguir una dieta sana, hay etapas fisiológicas donde hacerlo es fundamental. Una de estas etapas es el embarazo.

La alimentación previa al embarazo es importante ya que tiene influencia sobre la fertilidad y además puede ayudar a prevenir malformaciones en el feto. Las carencias alimenticias de una mujer suelen agravarse durante la gestación debido al estrés metabólico al que se somete el cuerpo de la madre. Por eso es fundamental mantener una dieta variada y equilibrada ya cuando se decida quedarse embarazada, siempre que sea posible.

El embarazo supone un gasto energético importante para la madre, de unas 75.000 a 80.000 KCal en total aproximadamente. La mujer embarazada debe seguir una dieta variada para asegurar el aporte de todos los nutrientes al feto y también debe realizar un aporte energético suplementario para garantizar el crecimiento y desarrollo del futuro bebe.

CON CUIDADO
Pero todo esto no quiere decir que la madre deba comer por dos. De hecho, el aporte energético que debe añadirse sobre una dieta normal equilibrada es de unas 150 KCal diarias mas durante el primer trimestre y en torno a unas 300 KCal diarias mas durante el resto de la gestación. Además, este aporte energético extra es mejor realizarlo repartiéndolo en varias tomas de comida al día (entre 4 y 6) incluyendo una toma a media mañana y la merienda.

Por este motivo las dietas de adelgazamiento durante el embarazo deben evitarse por completo, ya que en realidad la mujer debe aumentar un total de entre 8 y12 Kg. de media durante un embarazo normal. Además, en todos los casos debe llevarse un control estricto del peso y de la evolución general de la gestación por parte del ginecólogo, que será quien controlara el embarazo, el desarrollo fetal y la salud de la madre así como la evolución de a ganancia de peso, tanto de la madre como del futuro bebe y marcará las pautas dietéticas a seguir en cada caso.



La pirosis


La pirosis o acidez es muy común durante el embarazo, especialmente en el tercer trimestre, debido a la compresión del estómago por el crecimiento uterino, que facilita el reflujo gastroesofágico.

Este consiste en el paso de acido del estomago hacia el esófago. Los síntomas principales son sensación de ardor en la parte inferior del tórax que se desplaza hacia arriba alcanzando la garganta, y que algunas veces viene acompañada de regurgitación de líquido, que deja un sabor amargo en la boca.

Para evitarlo podemos tomar algunas medidas, como por ejemplo evitar acostarse justo después de las comidas, elevar la cabecera de la cama a 45 grados para mantener el jugo gástrico en el estómago, evitar aquellos alimentos que contribuyan a irritar la pared del esófago como condimentos picantes, frutas cítricas, platos con tomate o salsa de tomate, repartir las comidas en varias tomas de menor cantidad para favorecer una digestión más rápida, consumir los líquidos fuera de las comidas para evitar el aumento de volumen del estómago.

En cualquier caso, deberemos consultar siempre con el médico antes de tomar cualquier medicamento si estas medidas no son eficaces .



Alimentos indispensables en el menú


•Lácteos. Son una fuente de proteínas de alto valor biológico así como calcio, vitaminas B2, A Y D. Deben consumirse a diario de 3 a 4 raciones (cada ración equivale a 1 vaso de leche o 2 yogures o 150 g de queso fresco).

•Carnes, pescados, huevos y derivados. Son fuente de proteínas de alto valor biológico y de hierro de facil absorción. Aportan los aminoá¬cidos esenciales necesarios para el desarrollo del feto. EI pescado azul aporta ácidos grasos omega-3 fundamentales para la formación del sistema nervioso del bebe. Deben consumirse 2-3 raciones al día. Cada ración equivale a 1 filete de carne roja o de polio o de pescado.

• Cereales, patatas y legumbres. Son una de las fuentes principales de energía ya que aportan hidratos de carbono complejos. Deben consumirse de 6 a 11 raciones diarias. Cada ración equivale a 1 rebanada de pan o 150 g de cereales o 150 g de pasta.

• Verduras y hortalizas. Aportan fibra que favorece el transito gastrointestinal así como vitaminas hidrosolubles y sales minerales. Deben consumirse de 3 a 5 raciones al día. Cada ración equivale a una taza de verduras crudas o media taza de verdura cocida.

Frutas. Aportan hidratos de carbono simples y son fuente de vitaminas, sales minerales y fibra. Si se toman crudas son una importante fuente de vitamina C y carotenos. Deben consumirse de 2 a 4 raciones al día. Cada ración equivale a media taza de fruta cortada o una pera o una manzana o 3 ciruelas.

• Azúcar y dulces. Debe controlarse la ingesta ya que aportan gran cantidad de hidratos de carbono simples sin un alto valor nutricional. Consumir unicamente de forma esporádica.

• Líquidos. Deben consumirse entre 1'5 y 2 litros de agua al día, complementado con zumo de frutas sin azucarar, caldos e infusiones suaves.


Fuente: Cocina Sana y Natural
Dra. Marta Díaz Médica especializada en cardiología.


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El estrés es una parte normal de la vida de toda persona y en bajos niveles es algo positivo puesto que nos motiva y nos ayuda a ser más productivos.

Sin embargo, demasiado estrés o una respuesta fuerte al estrés es dañina. Esto puede predisponer a tener una salud general deficiente, al igual que enfermedades físicas y psicológicas. El estrés persistente puede llevar a que aparezca ansiedad, que es una alteración que se acompaña de sentimientos de angustia, desanimo y nerviosismo. Aunque se trata de un trastorno emocional, se manifiesta en gran medida fisicamente, e influye sobre diversos órganos del cuerpo.

Entre los síntomas más frecuentes encontramos: dolor abdominal, diarrea o necesidad frecuente de orinar, mareo, sequedad en la boca o dificultad para deglutir, dolores de cabeza, tensión muscular, respiración rápida, frecuencia cardiaca rápida o irregular, sudoración, temblores, disminución de la concentración, fatiga, irritabilidad, problemas sexuales, dificultad para dormir y pesadillas.

Dentro de los trastornos psicológicos que incluyen ansiedad se encuentran el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno ,de pánico, las fobias, el trastorno de estrés post-traumático y el trastorno de ansiedad social entre otros. En todos los casos debe solicitarse la valoración por especialistas para iniciar tratamiento. De hecho, se cacula que más del 20% de la población sufrirá ansiedad en algún momento de su vida. Las mujeres tienen el doble de probabilidades de presentarla, dado que hay circunstancias que acentúan la ansiedad y que están relacionadas con los cambios hormonales asociados a la sexualidad femenina como el síndrome premenstrual, el embarazo y la menopausia.

Para evitar que la ansiedad se acentúe y se agrave, resulta eficiente y sana identificar las causas que la provocan. Cuando es dificil manejar la ansiedad, es necesario no 'refugiarse' solo en la comida y encontrar salidas para canalizarla. Puede servir de ayuda buscar un ejercicio placentero ya que libera endorfinas, hormonas que contrarrestan el efecto orgánico de la ansiedad.


Dieta y emociones:


La estrecha relación entre la comida y las emociones es evidente. Con la ansiedad crecen los niveles de adrenalina, lo que reduce la capacidad para el autocontrol, haciendo al individuo más susceptible de seguir comportamientos malsanos como fumar mas o comer demasiado.

En muchos casos, iniciar una dieta para perder peso puede llevar a una situación de ansiedad. Las dietas muy restrictivas, que generan hipoglucemias por mantenerse en ayunas durante muchas horas pueden provocar una situación de ansiedad contra producente que conduce a una necesidad de ingerir alimentos calóricos para contrarrestar dicha situación, llegando a engordar en vez de adelgazar. De ahí que siempre deban emprenderse las dietas bajo control médico, ya que de esa forma evitaremos seguir una dieta contraproducente, desequilibrada o que lleve exactamente a lo contrario de lo que pretendemos conseguir al hacerla.


Lo que debemos evitar cuando hacemos dieta


Existen varios elementos que pueden influenciarnos negativamente cuando hacemos dieta y, en consecuencia, llevarnos a una situación de ansiedad que nos impedirá lograr los objetivos que nos hemos propuesto.

Debemos tener presente que seguir una alimentación sana y equilibrada es fundamental para el buen funcionamiento del organismo y que la decisión de hacer dieta es algo muy importante que nos puede reportar enormes beneficios si hasta el momento hemos seguido unas pautas alimenticias poco recomendables o poco saludables.

El paso más importante, que es decidir hacer dieta, ya lo hemos tomado y es ahora cuando se
nos abre un mundo de sensaciones, no todas ellas agradables, que debemos aprender a controlar y combatir para lograr el éxito que estamos buscando.

Tener la supervisión de un dietista nos ayudará a lograrlo ya que, además, establecerá unas pautas que evitarán situaciones de angustia y estrés. Pero en cualquier caso, hay algunas pautas que podemos evitar en general y que nos evitará situaciones contraproducentes durante la dieta.


Se trata de cuatro conductas que no son saludables en general y que contribuyen a aumentar la ansiedad:

• Dietas desequilibradas en las que se produce una ingesta insuficiente de hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales, nutrientes todos ellos necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

• Malos horarios alimenticios, como realizar solo 2-3 comidas al día muy distanciadas entre ellas.

• Consumo habitual de bebidas alcohólicas o estimulantes y tabaco.

. Falta de descanso

Fuente: Cocina Sana y Natural

Dra. Marta Diaz


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