Recetas Mantenerse en forma
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En función del tipo de cálculo es necesario aplicar unas recomendaciones u otras para ayudar a su tratamiento. En el caso de los cálculos de oxalato cálcico, las recomendaciones generales serán:
• Beber 2,5 Iitros de agua al día.
• Tomar zumos cítricos, ya que evitan la formación de la sal de oxalato cálcico.
• Limitar la leche a 2 vasos por día.
• Limitar el café y té a 2 tazas por día ya que incrementan la excreción de acido urico y contienen oxalato.
• Evitar bebidas azucaradas y las bebidas alcohólicas.
• Mantener el calcio en la dieta (evitando la leche y derivados) ya que aumenta la absorción
de oxalato en el intestino, aumenta el riesgo de osteoporosis y disminuye también el aporte de fósforo.
• Restringir el aporte de proteínas , limitando sobretodo el consumo de carnes rojas.
• Restringir fuentes de oxalato como las hortalizas de hoja verde, las zanahorias, remolacha, higos, vísceras, marisco y chocolate ...
Por otra parte, en el caso de cálculos de fosfato cálcico, las recomendaciones son:
• Beber 2,5 litros de Iíquido al día.
• Tomar zumo de uva y manzana.
• Limitar café y té a 2 tazas al día.
• Limitar la leche a 2 vasos al día.
• Evitar zumos cítricos, bebidas azucaradas y bebidas alcohólicas.
• Seguir una dieta variada, evitando las dietas vegetarianas estrictas.
• Restringir el aporte de proteínas, limitando sobretodo el consumo de carnes rojas.
• Restringir fosfatos en caso de hiperfosfaturia (fosfato aumentado en orina) presentes en los quesos, legumbres, frutos secos, cacao e hígado.
Todo ello, claro está, siguiendo siempre las pautas que nos marque el médico, y que pueden variar en función de otros factores de salud personal.

Fuente: Cocina Sna y Natural
Dra. Marta Díaz Médico especializada eb cardiología.
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Tras una época en la que las comidas copiosas han tomado el protagonismo de nuestra dieta, son muchas las personas que empiezan a preocuparse por cómo les sentará el bañador o el bikini cuando llegue el verano dentro de unos meses y recurren a las dietas llamadas "milagro" para lograr una figura bonita de forma rápida. Pero de lo que no son conscientes es del doble rasero de estas dietas.
Cada año, tras las fechas navideñas, se difunden en televisión o a través de revistas de moda y alimentación decenas de "dietas milagro" que promueven una pérdida de peso rápida y sin esfuerzo, en vistas a la llegada del buen tiempo y del verano, cuando todo el mundo desea ir a la playa luciendo figura con el bikini o el bañador. Se trata de la llamada clásicamente "operación bikini". Pero en realidad, estas dietas, generalmente no supervisadas por especialitas en nutrición, inducen a una restricción severa de la energía ingerida y conducen a déficit de vitaminas y minerales y alteraciones del metabolismo.
Ante la disminución de la ingesta de los nutrientes esenciales, el cuerpo responde destruyendo proteínas como fuente alternativa de energía. La gran parte del peso que se pierde inicialmente con estas dietas se corresponde a masa muscular y al agua que esta contiene. En ocasiones estas dietas se acompañan del consumo de diuréticos para eliminar mas líquidos.
EL EFECTO REBOTE
Por otro lado este tipo de régimenes se caracterizan por tener un efecto "rebote" o "yoyo" por lo que se recupera rápidamente el peso perdido. Este mecanismo se produce al aumentar el rendimiento del metabolismo corporal, con un mayor ahorro energético y aumento del apetito, que se desencadena como mecanismo de defensa ante la menor ingesta de alimentos. Este proceso conduce a una rápida recuperación del peso perdido en cuanto se vuelve a comer de forma habitual.
Este peso recuperado se debe fundamentalmente a formación de tejido graso, de modo que el final resulta que habremos obtenido el resultado exactamente contrario al que estábamos buscando cuando decidimos comenzar a realizar la dieta.


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El estrés es una parte normal de la vida de toda persona y en bajos niveles es algo positivo puesto que nos motiva y nos ayuda a ser más productivos.
Sin embargo, demasiado estrés o una respuesta fuerte al estrés es dañina. Esto puede predisponer a tener una salud general deficiente, al igual que enfermedades físicas y psicológicas. El estrés persistente puede llevar a que aparezca ansiedad, que es una alteración que se acompaña de sentimientos de angustia, desanimo y nerviosismo. Aunque se trata de un trastorno emocional, se manifiesta en gran medida fisicamente, e influye sobre diversos órganos del cuerpo.
Entre los síntomas más frecuentes encontramos: dolor abdominal, diarrea o necesidad frecuente de orinar, mareo, sequedad en la boca o dificultad para deglutir, dolores de cabeza, tensión muscular, respiración rápida, frecuencia cardiaca rápida o irregular, sudoración, temblores, disminución de la concentración, fatiga, irritabilidad, problemas sexuales, dificultad para dormir y pesadillas.
Dentro de los trastornos psicológicos que incluyen ansiedad se encuentran el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo, el trastorno ,de pánico, las fobias, el trastorno de estrés post-traumático y el trastorno de ansiedad social entre otros. En todos los casos debe solicitarse la valoración por especialistas para iniciar tratamiento. De hecho, se cacula que más del 20% de la población sufrirá ansiedad en algún momento de su vida. Las mujeres tienen el doble de probabilidades de presentarla, dado que hay circunstancias que acentúan la ansiedad y que están relacionadas con los cambios hormonales asociados a la sexualidad femenina como el síndrome premenstrual, el embarazo y la menopausia.

Existen varios elementos que pueden influenciarnos negativamente cuando hacemos dieta y, en consecuencia, llevarnos a una situación de ansiedad que nos impedirá lograr los objetivos que nos hemos propuesto.
Debemos tener presente que seguir una alimentación sana y equilibrada es fundamental para el buen funcionamiento del organismo y que la decisión de hacer dieta es algo muy importante que nos puede reportar enormes beneficios si hasta el momento hemos seguido unas pautas alimenticias poco recomendables o poco saludables.
El paso más importante, que es decidir hacer dieta, ya lo hemos tomado y es ahora cuando se
nos abre un mundo de sensaciones, no todas ellas agradables, que debemos aprender a controlar y combatir para lograr el éxito que estamos buscando.
Tener la supervisión de un dietista nos ayudará a lograrlo ya que, además, establecerá unas pautas que evitarán situaciones de angustia y estrés. Pero en cualquier caso, hay algunas pautas que podemos evitar en general y que nos evitará situaciones contraproducentes durante la dieta.
Se trata de cuatro conductas que no son saludables en general y que contribuyen a aumentar la ansiedad:
• Dietas desequilibradas en las que se produce una ingesta insuficiente de hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales, nutrientes todos ellos necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso.
• Malos horarios alimenticios, como realizar solo 2-3 comidas al día muy distanciadas entre ellas.
• Consumo habitual de bebidas alcohólicas o estimulantes y tabaco.
. Falta de descanso
Fuente: Cocina Sana y Natural
Dra. Marta Diaz
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